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Yo Soy un Geriatra

SOY UN GERIATRA

 

 

Cuándo a menudo me han preguntado en los últimos 30 años,  ¿Qué es un geriatra?  Dejo de contar las veces en que he buscado responder esa pregunta. Incluso ahora cuando el campo ha crecido y ha madurado, se continúa teniendo, en el mejor de los casos, una idea vaga de ¿qué es? o ¿qué distingue a un geriatra?, ¿y por qué? En estas líneas procuro capturar la esencia de mis respuestas a mis amigos y conciudadanos, que aun desconocen lo que hago. Espero ser claro e informativo, y que mis respuestas acentúen mi vocación por los pacientes a los que sirvo, cada uno con una larga historia de sus vidas, a la parte.

 

 Soy un geriatra. Me especializo en el cuidado médico, psicológico, y social de las personas mayores. ¿Y cuándo se llega a ser una persona mayor? Quizás a los 75 años, para los que comienzan, 85 como promedio, incluso 90, 95, 100, y más años. Me agradan ellos. Amo a la gente mayor. Gozo de sus historias. Las respeto y admiro, me inspiran. Han sobrevivido las pruebas de la juventud y la edad media. Han aprendido de sus avatares y de sus experiencias. Tienen tanto que enseñarme sobre la vida, y que es lo importante en ella. Han dado tanto y tienen tanto que dar.

 

¿Y cómo se llega a ser geriatra? Primero, estudiar cuatro años en la escuela de medicina para ser bachiller. Luego tres años o más de estudios para alcanzar a ser médico de cabecera. Posteriormente, aun, más años por estudiar para ser Médico Internista, experto en el diagnostico y tratamiento del vasto arsenal de problemas médicos de los adultos. Finalmente, un año o más, en un “fellow” en geriatría para optar el titulo de especialista en la gestión de los problemas de salud de los ancianos. Esto constituye un enorme desafió, porque en los ancianos las múltiples enfermedades crónicas y progresivas son la regla, y los problemas y tratamientos aislados y limitados; son la excepción. Además, las enfermedades crónicas obran, con frecuencia, recíprocamente para producir una presentación clínica atípica o inespecífica, haciendo de cualquier diagnostico algo bastante brumoso. Las reservas y la vitalidad limitada en los ancianos, incrementan el riesgo de la pérdida de peso y la desnutrición, la deshidratación, así como las reacciones adversas a los medicamentos y a los procedimientos médicos y quirúrgicos. El tejido complejo de estos factores, producen uno o más de los síndromes geriátricos, que definen quizás con mayor precisión a nuestra especialidad: confusión, caídas y fracturas, incontinencia urinaria, depresión, y demencia; al nombre; apenas algunos de ellos. Mi paciente más característico corresponde a la imagen antigua del anciano frágil, un varón, más a menudo una mujer, caminando al borde de la navaja entre la independencia y el devenir de la cascada trágica de enfermedades, discapacidades, y de sus complicaciones, que demasiado a menudo son irreversibles.

 

Como geriatra, soy por definición, un experto en lo delicado y lo complejo. Estoy agudamente enterado de la interacción entre los factores físicos, psicológicos, y sociales que afectan las vidas de cada uno de mis pacientes mayores. Porque el cuidado de ellos exige tan complicado trabajo, a menudo laboro con los miembros de la familia, con otros profesionales que contribuyen al cuidado de mis pacientes, y busco orquestar su mejor cuidado con los médicos de atención primaria. Nuestro equipo incluye a enfermeras, trabajadores sociales, terapistas de rehabilitación, consejeros psicológicos y espirituales, y con frecuencia otros especialistas.

 

Como geriatra, también, he debido aceptar que muchos de mis viejos pacientes tienen escasa probabilidad de recuperarse. Por lo tanto, entrenado por temperamento, y por experiencia, soy experto en la continuidad de los cuidados y los cuidados de largo plazo. Esto incluye el cuidado paliativo de mis pacientes con enfermedad muy avanzada, cuidado centrado en preservar su comodidad y dignidad en los días o meses, al final de sus vidas.

 

Porque el entrenamiento de médicos geriatras y especialistas en la ciencia del envejecimiento se retrasa como producto del “viejismo”, pronto comenzaremos a experimentar los desafíos del envejecimiento poblacional en nuestros servicios de salud y la sociedad en general. Como geriatra, practico mi profesión en un centro académico de salud. Allí, como profesor e investigador puedo transmitir lo mejor de mis conocimientos y habilidades especiales a la nueva generación de médicos y de otros profesionales de la salud, que cuidarán el envejecimiento de quienes nacieron durante el “baby boom”.

 

Mi inspiración y mi pasión, vendrán siempre de mis más viejos pacientes. Una esperanza del día; de llegar a ser como ellos, cuando llegue ese día, espero que mi médico sea un geriatra.

 

 

Artículo publicado originalmente como:  Hazzard, W.R. I´m a geriatrician . Journal of the American Geriatrics Society, 2004; 52:161. Responsable de la traducción: Dr. Luis Alvarez Condor.

 

 

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Jesus María